Matriz de Harris

El método de investigación arqueológica se basa en el estudio de los restos materiales mediante la planificación de excavaciones, cateos o prospecciones a partir de hipótesis y modelos teóricos previos. Es decir no se basa tanto en la búsqueda de datos que nos permitan establecer una teoría como en lo contrario, es decir, a partir de una teoría o, más bien, hipótesis previa, desarrollar un plan de actuación determinado  con el que obtener información, que tras previo análisis, nos sirva para validar, complementar o anular dicha hipótesis.

La mayor parte de los yacimientos están formados por estratos, siendo estos un elemento clave en la interpretación y datación de los restos arqueológicos. Es habitual que en los lugares donde ha habido actividad humana se vayan acumulando depósitos secuenciales formando capas llamadas estratos, respondiendo cada uno de ellos a un cambio en esta actividad. Estos se diferencian unos de otros por una o varias de las siguientes propiedades: textura, color, composición, espesor o contenido arqueológico. Una observación cuidadosa permite distinguirlos, en general, a simple vista, pero hay veces que es necesario recurrir a diversas técnicas físico-químicas: radiografías, análisis micromorfológicos, geoquímicos, magnéticos, etc. especialmente cuando se producen variaciones en el yacimiento debido a procesos posdeposicionales que alteraron los contextos originales.

En cuanto a los métodos de excavación teniendo en cuenta la estratigrafía fue ampliamente utilizado en el pasado, el método Wheeler, mediante el cual se realiza una excavación estratigráfica a través de un sistema de cuadrículas con unos testigos entre cuadrícula y cuadrícula. Actualmente, no es muy empleado, pues el uso de testigos dificulta una visión conjunta del yacimiento y favorece la aparición de posibles problemas de datación.

Desde 1973, se emplea el método estratigráfico desarrollado por Edward Harris, basado en la representación de asociaciones estratigráficas mediante diagramas, denominado la «Matriz Harris», y en una serie de «leyes de la estratigrafía arqueológica». La matriz de Harris es una herramienta utilizada para describir la sucesión temporal de los distintos contextos arqueológicos (unidades estratigráficas) en un yacimiento, reflejando su posición relativa y los contactos estratigráficos de estos.

Fue desarrollada por el arqueólogo británico Edward C. Harris en las excavaciones de la ciudad inglesa de Winchester, en la que la complejidad estratigráfica de los restos romanos y medievales que subyacen es tan grande, que sólo en la zona de la calle Lower Brook se registraron cerca de diez mil unidades estratigráficas. Este método considera a cada estrato por igual, transformándolo en una unidad abstracta representada por un número. Da lo mismo que se trate de una muralla, una reforma de esta, o un simple agujero de poste, ya que cada uno de ellos representa un suceso en el tiempo, sea de unos minutos o de muchos años. Cada unidad es representada por un rectángulo en el diagrama, dentro del cual aparece un número identificador.

En general se puede decir que la matriz de Harris transforma las viejas representaciones bidimensionales (perfiles estratigráficos, planimetrías) en tridimensionales, ya que ahora aparece representada la tercera dimensión, el tiempo, por las líneas que unen los rectángulos.

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